Es una de las prácticas fundamentales para ir acumulando energía en corazón y cabeza, lo cual facilita la conexión con el propio Espíritu ya que siendo el cuerpo físico bastante denso para Él, es preciso que vayamos alimentando ese campo de energía intermedio que sirva de puente entre el Espíritu y el cuerpo. Así las prácticas místicas de oración, mantralización, etc., darán más resultado y se desarrolla más la sensibilidad y capacidad de Amar. El sentido de la vida lo da el poder ser útil a otras Almas, por lo que en la medida que verifiquemos y comprobemos cosas por nosotros mismos, más podremos dar fe y recomendar a otros lo que hemos comprobado que resulta positivo para el equilibrio psicofísico y la felicidad y bienestar integrales.
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